Son ya varios los artículos en los que hemos hablado de celulitis, hoy nos adentraremos en esta gran desconocida, la celulitis infecciosa o bacteriana.

Para poder explicarlo mejor, vamos a desglosar ambos términos. Empecemos definiendo “celulitis”. Como hemos comentado en otras ocasiones, se trata de una acumulación de grasa debido a diferentes causas, como la retención de líquidos, hormonas, toma de ciertos medicamentos, metabolismo… Hasta ahora, no hemos dicho anda nuevo pero, ¿qué tiene de diferente la celulitis bacteriana? Como en toda infección, en este tipo de celulitis entran las bacterias en juego. Para que se produzca estos microorganismos tienen que penetrar en la piel a través de alguna fisura o herida, propagando así la infección.

Síntomas de la celulitis bacteriana

En este tipo de celulitis nos encontramos, además de con la piel de naranja, con zonas enrojecidas, hinchazón, dolor, sensación de calor y fiebre, ya que no debemos olvidar que se trata de una infección. Al contrario que en otro tipo de celulitis donde las zonas de mayor riesgo son las caderas y los glúteos, en la celulitis infecciosa la zona más afectada son las extremidades inferiores (piernas y pies).

¿Qué tipos existen y cuáles son sus características?

Existen dos grandes bloques de celulitis que podemos diferenciar patológicamente, por un lado la celulitis infecciosa, y por otro, la celulitis estética que a su vez, se ramifica en cuatro tipos de celulitis diferentes. Para que sea más fácil su análisis, en los siguientes gráficos y tablas se resumen las principales características de cada una.

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Causas:

Entrada de Bacterias en  la piel que originan una infección

Zonas afectadas:

Las más comunes son:

  • Piernas, tobillos y pies,
  • Pudiendo afectar a
  • Otras partes tales como
  • La cara o los ojos.

 

Celulitis estética

La celulitis estética es la más conocida, ya que afecta al 80% de las mujeres.  Se produce una acumulación de grasa debido a distintos factores: causas hormonales, retención de líquidos, problemas de circulación, etc.

Dentro de la celulitis estética distinguimos:

  • CELULITIS EDEMATOSA:

    • Causas: en este tipo de celulitis se ve afectado el sistema linfático, encargado de transportar líquidos corporales. Debido a la retención de líquidos se forma el edema característico de esta celulitis.
    • Zonas afectadas: muslos y glúteos.
    • Cómo diferenciarla: al pellizcar la piel distinguimos las rugosidades típicas de la celulitis, también conocida como piel de naranja.

 

  • CELULITIS BLANDA:

    • Causas: muy similar a la celulitis edematosa. La retención de líquidos, problemas circulatorios y el tener una vida sedentaria son las causas más comunes.
    • Zonas afectadas: en este caso, además de los muslos y los glúteos la podemos ver en la zona interna de brazos y piernas.
    • Cómo diferenciarla: al contrario que en la celulitis edematosa, no hace falta pellizcar, se observa a simple vista, ya que se trata de una celulitis más avanzada.

 

  • CELULITIS DURA:

    • Causas: las más comunes son una mala alimentación y la carencia de nutrientes. Por ello es usual que se presente en mujeres que practican deporte, pero que tienen una mala alimentación.
    • Zonas afectadas: extremidades inferiores y glúteos, aunque se puede presentar en cualquier zona que haya sido ejercitada.
    • Cómo diferenciarla: al igual que en la celulitis blanda, no es necesario pellizcar. Puesto que suele tratarse de personas deportistas, el músculo está ejercitado, pero presenta los hoyuelos característicos de la celulitis. Además es común la presencia de dolor constante.

 

  • CELULITIS ESCLERÓTICA

    • Causas: una vez más, se debe a problemas circulatorios y de retención de líquidos al igual que en las celulitis edematosa y blanda, solo que este es un caso mucho más avanzado.
    • Zonas afectadas: a lo largo de las extremidades inferiores.
    • Cómo diferenciarla: puesto que es el estado más avanzado, los síntomas están muchos más desarrollados: piernas muy hinchadas, dolor constante, problemas circulatorios, etc.

Partes del cuerpo donde se hace visible

Volvamos a nuestra celulitis infecciosa.  Como hemos comentado, para que se produzca las bacterias tienen que atravesar la piel y colonizar así el tejido subcutáneo propagando la infección. Las partes del cuerpo donde  suele predominar son, sobretodo, en las extremidades inferiores, aunque existen casos de celulitis infecciosa facial y palpebral.

Tratamiento

En este apartado vamos a analizar de forma más específica la infección que provoca la celulitis. Las bacterias más comunes que la provocan son los estreptococos y los estafilococos, entre ellos, el S. Pyogenes y el S. aureus.  Puede que no nos suenen de nada, sin embargo, el primero es el protagonista de la famosa escarlatina entre otras afecciones, mientras el segundo es responsable de muchas infecciones tanto de la piel, como del torrente sanguíneo, como por ejemplo, la endocarditis.

Pero… ¿qué tiene que ver esto con la celulitis? Al igual que en otras infecciones, las bacterias aprovechan ciertas situaciones para expandirse, como por ejemplo, que estemos inmunodeprimidos o bajos en defensas. Es por eso que ciertas patologías, tales como la diabetes mellitus, pueden propiciar que se produzca la infección. Aunque estas dos bacterias son más conocidas en otras patologías como la escarlatina o la endocarditis, ambas pueden entrar en el organismo a través de abscesos o heridas, provocando la infección en la piel y con ello, la celulitis infecciosa.

¿Por qué os cuento todo esto? Ya es conocido que el mayor enemigo de una bacteria es un antibiótico, el mal uso de éstos ha originado una resistencia a antibióticos que cada día es más difícil traspasar. Es por ello, que debemos conocer la bacteria que produce la patología que sufrimos, para que sea tratado con un antibiótico específico.

¿Son efectivos los tratamientos con antibióticos?

La respuesta a esta pregunta es un rotundo sí, pero siempre bajo la prescripción de un médico para que sea más eficaz nuestro tratamiento y evitar la resistencia comentada en el apartado anterior.

No obstante es muy importante la prevención, es por ello que si tenemos una herida debemos de lavarla y tratarla (con una crema) diariamente para evitar la infección. Como dice el refrán, “más vale prevenir que curar”, y este es un gran ejemplo de ello.

¿Es contagiosa?

Al ser una infección de la piel, el contagio no es de persona a persona, aunque hay factores de riesgo como: tener heridas, parecer diabetes mellitus y pie diabético, estar bajo en defensas, etc.

Opiniones de nuestros clientes

Carmina, 54 años.

“Acudí a la farmacia pensando que tenía un resfriado pero me encontré con un diagnóstico muy distinto al que esperaba”.  Carmina presentaba dolores de cabeza, malestar general y fiebre. En casa se había tomado paracetamol, sin embargo la fiebre no cesaba. Al comentarnos que tenía las piernas inflamadas, le pedimos que nos las mostrara. Estaban rojas, similares a picaduras que habían aparecido de un día a otro. Tras hacerle varias preguntas y ver que además era diabética y tenía una herida en el pie, la redirigimos a su médico de cabecera, pues tenía todos los factores de riesgo para padecer celulitis infecciosa. Gracias a la detección precoz y a la eficacia del tratamiento prescrito, tras estar tres semanas de antibióticos Carmina pudo decirle adiós a su celulitis infecciosa, evitando que se propagara y provocara una septicemia.

Referencias