¿Qué es la pericarditis constrictiva?

Empecemos definiendo qué es el pericardio, esa famosa palabra que tantas veces leemos y tanto nos suena. Cuando hablamos de pericardio nos referimos a la membrana más externa que recubre el corazón, por tanto, la pericarditis se trata de una inflamación de esta membrana.  Dentro de esta patología se diferencian varios tipos, nosotros hoy nos centraremos en la pericarditis constrictiva producida cuando esta inflamación se prolonga en el tiempo.

¿Qué síntomas aparecen cuando se sufre de pericarditis aguda?

Al contrario que en un proceso crónico, una patología aguda aparece en un corto plazo de tiempo y evoluciona rápidamente. En el caso de la pericarditis, el paciente sufre un fuerte dolor en el pecho, tos, alteraciones en la respiración y cambios en la temperatura corporal. Si la enfermedad empeora, puede producirse un derrame pericárdico. Pero ¿por qué se inflama esta membrana? La respuesta a esta pregunta es que no hay ninguna causa definida para esta patología, en otras palabras, es idiopática. Puede ser debido a una infección, un virus, a una cirugía cardíaca o a otras enfermedades tales como alguna neoplasia o una inmunosupresión.

Afecciones conexas a esta patología vascular

La pericarditis aguda puede aparecer en personas sanas, ya que es una enfermedad que no tiene un origen definido. Al estar el pericardio inflamado, sus funciones se ven alteradas, entre ellas,  la movilidad del corazón. Además puede perjudicar las funciones de los órganos cercanos al corazón, ya que el pericardio al estar inflamado ocupa un volumen mayor.

Pruebas médicas para diagnosticar la enfermedad

Tras una anamnesis (charla del médico con el paciente) donde se evaluarán los síntomas característicos descritos anteriormente, el médico valorará las pruebas necesarias. Una de las más frecuentes es el electrocardiograma, donde la actividad eléctrica del corazón se ve alterada, un análisis de sangre y otras pruebas de imagen como el ecocardiograma.

¿Tiene tratamiento la pericarditis constrictiva?

Como habíamos mencionado en apartados anteriores, al tratarse de una inflamación el tratamiento habitual son los AINES (antiinflamatorios no esteroideos). Uno de los más empleados es la aspirina, ya que además es un potente anticoagulante por lo que evitaría posibles taponamientos. En algunos casos este tratamiento se complementa con la colchicina, que, a pesar de ser usado normalmente para el ataque de gota, hay ensayos y evidencias clínicas que demuestran su efecto en esta patología.

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¿Has sufrido esta enfermedad vascular? Déjanos tu opinión en la descripción.

Nuestro paciente Alberto, nos cuenta su experiencia en una de sus visitas rutinarias. Tiene 35 años, es deportista y no había padecido ninguna enfermedad hasta el momento. Presentó un dolor que le oprimía el pecho, lo que le hizo sospechar que era un infarto, sin embargo, su respiración mejoraba al sentarse. Vino preocupado a la farmacia, y a pesar de que su tensión arterial estaba dentro del intervalo (125/85), lo derivamos a su médico. Tras un electro y un ecocardiograma le diagnosticó pericarditis aguda. Hoy Alberto sigue haciendo su vida normal y deporte moredado.  Está en tratamiento con un AINE (indometacina) que complementa con Omega 3 MJH  y coenzima Q10 MJH.

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Bibliografia