¿Qué es la pericarditis tuberculosa? Aprende sobre las causas, síntomas y tratamiento a seguir para lograr la curación de esta enfermedad coronaria

La tuberculosis es una de las infecciones bacterianas más antigua de la humanidad. La causante de ella es la Mycobacterium tuberculosis, y sigue causando un alto índice de mortalidad en el mundo.

Se manifiesta con síntomas como una tos intensa y con frecuencia, suele ser tos con sangre, acompañada de un fuerte dolor en el tórax. Es por ello que su aparición principal es en los pulmones, y afecta mayoritariamente a personas con inmunodeficiencia adquirida, es decir, con problemas en el sistema inmunitario.

 Causas del pericardio tuberculoso

El desarrollo extrapulmonar de esta dolencia es muy poco habitual, pero su diagnóstico es grave, y el pronóstico dependerá de un diagnóstico y tratamiento tempranos. Una de las complicaciones inusuales es la pericarditis tuberculosa.

El compromiso del pericardio en esta infección es de 1 a 8 de cada 100 pacientes. Debido a su proximidad con los pulmones, suele extenderse a través de los ganglios linfáticos de los peribronquios o vía sanguínea.

¿Qué síntomas se aprecian para detectar esta enfermedad vascular?

Los indicios de esta afección son agudos, como  tos, dificultad para respirar, dolor torácico, al igual que en el caso de una tuberculosis común, pero además provoca:

  • Tobillos con falta de riego sanguíneo.
  • Fiebre.
  • Taquicárdica.
  • Diaforesis nocturna.

¿Qué pruebas médicas son necesarias para su diagnóstico?

Para completar el informe y confirmar lo anterior, es necesaria una exploración física, donde suele mostrar:

  • Fricción en el pericardio, que se detecta gracias a que esto produce ruidos cardiacos.
  • Ascitis
  • Edema y derrame pericárdico.
  • Tras una radiografía, se muestra un aumento del tamaño del corazón.
  • Para confirmar su diagnóstico, se observan granulomas en tejido pericárdico.4

¿Existe tratamiento efectivo para curar esta patología?

La ligera sospecha de este tipo de bacteriosis extrapulmonar, debe efectuarse con rapidez el tratamiento con una batería de tres fármacos antifímicos, acompañados de corticoides.

Si fuese necesario, habría que añadir un drenaje pericárdico en el caso de que se haya producido edema o taponamiento.5

Por lo general, y siguiendo completamente la medicación, la enfermedad suele remitir favorablemente.

Para concluir, esta enfermedad, aunque tenga un pronóstico complicado, con una pronta atención médica y farmacéutica, puede no tener un desenlace mortal.

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